INTRODUCCIÓN.
Muchas
personas afirman que tienen tantos problemas que no
pueden salir adelante y lograr colocar sus vidas al nivel en el que desearían
tenerla. Es cierto que no todos cuentan con las mismas oportunidades, el mismo
nivel de Autoestima, la misma preparación intelectual ni
la misma base económica.
Sin
embargo es factible persuadir que se tiende a engrandecer las dificultades, a
convertirlas en nuestros verdugos y a disminuir y subestimar nuestra capacidad
para resolverlas y avanzar creativamente.
En
esta investigación se
estudiará un poco más el interior de lo que engloba la palabra
"AUTOESTIMA" para una mejor comprensión de su significado, ya que es
un tema del que tanto se dice y tan poco se comprende. Para ello se citara su concepto desde
distintos tipos de vista, cómo se forma, la vida con y sin ella, porqué se
necesita, algunos comportamientos dependiendo del nivel de Autoestima poseído,
cómo incide sobre las relaciones sociales y sobre el trabajo y su
relación con la sociedad.
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Qué es la Autoestima.
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Puede definirse la autoestima como el sentimiento
de aceptación y aprecio hacia uno mismo, que va unido al sentimiento de
competencia y valía personal. El concepto que tenemos de nosotros mismos no es
algo heredado, sino aprendido de nuestro alrededor, mediante la valoración que
hacemos de nuestro comportamiento y de la asimilación e interiorización de la
opinión de los demás respecto a nosotros. La importancia de la autoestima
radica en que nos impulsa a actuar, a seguir adelante y nos motiva para perseguir
nuestros objetivos.
Las personas con alta autoestima se caracterizan
por lo siguiente:
- Superan
sus problemas o dificultades personales.
- Afianzan
su personalidad.
- Favorecen
su creatividad.
- Son más
independientes.
- Tienen
más facilidad a la hora de tener relaciones interpersonales.
Cuando tienes una autoestima alta, te sientes bien
contigo mismo; sientes que estás al mando de tu vida y eres flexible e
ingenioso; disfrutas con los desafíos que la vida te presenta; siempre estás
preparado para abordar la vida de frente; te sientes poderoso y creativo y
sabes como " hacer que sucedan cosas " en tu vida.
Por el contrario, las
personas con una baja autoestima:
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Falta de credibilidad en sí mismo, inseguridad.
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Atribuir a causas internas las dificultades, incrementando las
justificaciones personales.
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Desciende el rendimiento.
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No se alcanzan las metas propuestas.
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Falta de habilidades sociales adecuadas para resolver situaciones
conflictivas (personas sumisas o muy agresivas).
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No se realizan críticas constructivas y positivas.
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Sentimiento de culpabilidad.
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Incremento de los temores y del rechazo social, y, por lo tanto,
inhibición para participar activamente en las situaciones.
CÓMO SE FORMA LA AUTOESTIMA.
Desde
el momento mismo en que somos concebidos, cuando el vínculo entre nuestros
padres se consuma y las células sexuales
masculina y femenina se funden para originarnos, ya comienza la carga de
mensajes que recibimos, primero de manera energética y luego psicológica.
Debido
a que los pensamientos y emociones son
manifestaciones de energía y en el organismo se presentan en forma de
reacciones eléctricas y químicas, cada vez que una mujer embarazada
piensa o siente algo con respecto al niño en formación, su cerebro produce
una serie de químicos que se esparcen por todo su cuerpo y que la criatura
recibe y graba en su naciente sistema nervioso, sin tener la suficiente
consciencia como para comprender o rechazar lo que recibe a través de un lenguaje químico
intraorgánico.
El
hecho de que alguno de los progenitores, por ejemplo, asuma como un problema
la llegada del niño, es captado por éste emocionalmente, y su efecto formará
parte del archivo inconsciente
del pequeño y tendrá repercusiones más adelante, cuando reaccione de
diferentes formas y no logre comprender las causas generadoras de sus conflictos. Igualmente, cuando ya se ha
producido el alumbramiento, todo estímulo externo influirá en el recién
nacido y le irá creando una impresión emocional que influirá sus
comportamientos futuros. Los padres y otras figuras de autoridad, serán piezas claves para el
desarrollo de la Autoestima del niño, quien dependiendo de los mensajes
recibidos, reflejará como espejo lo que piensan de él y se asumirá como un
ser apto, sano, atractivo, inteligente, valioso, capaz, digno, respetado,
amado y apoyado o, por el contrario, como alguien enfermo, feo, ignorante,
desvalorizado, incapaz, indigno, irrespetado, odiado y abandonado. La forma
como nos tratan define la forma como nos trataremos, porque esa es la que consideraremos
como la más normal.
Con
la llegada de la pubertad y la adolescencia, se da la bienvenida a la sexualidad y a
la necesidad del joven de encontrarse a sí mismo. Se inicia la llamada
"brecha generacional" y el tránsito hacia una mayor definición de
la personalidad. Esta etapa es crucial ya que en
ella surgen con fuerza la competencia y el deseo de ser
mejor que los demás. El joven experimenta una gran necesidad de aprobación
por parte de su grupo cercano
y aprende a dirigirse hacia quienes lo aplauden y a huir de quienes lo pitan.
Desarrolla, con tal de ser querido, conductas muy específicas que se
generalizarán hacia la vida adulta.
El
ingreso al mundo laboral complica
el asunto de la formación y manifestación de la Autoestima, ya que en ese
contexto se nos mide por lo que hacemos y no por lo que somos. Si produces,
te quedas y si no te vas. Esa es la medida cuando de dinero se
trata.
Finalmente
en la pareja y el matrimonio se
expresa mucho de lo aprendido en los años precedentes: grabaciones,
condicionamientos, tradiciones; lo que fue vertido en el molde durante muchos
años y que hemos llegado a creer que somos. En este tiempo, formamos parte de
una sociedad uniformada en la que muchos han renunciado a expresar su
originalidad y tienen ideas fijas de las cosas, que casi siempre siguen
aunque no les funcionen. La inconsciencia y falta de comprensión de lo que
ocurre, induce a culpar, a resentir, a atacar, a agredir a los demás, a
quienes se ve "como malos que no nos comprenden".
Para
entonces, ya hemos construido una imagen de
nosotros (autoimagen), puesto que habremos aprendido una forma de funcionar,
y llevamos como marca en
la piel de
vaca, el sello de lo que creemos que podemos o no ser, hacer y tener.
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¿CÓMO MEJORAR LA AUTOESTIMA?
Es necesario conocer cómo funcionamos, es decir,
cuáles son nuestras fortalezas y aspectos positivos y cuáles son nuestras
limitaciones. A partir de esta valoración, decidiremos qué aspectos deseamos
mejorar y cuáles reforzaremos. El plan de acción para cambiar determinadas
características debe ser realista y alcanzable en el tiempo (por ejemplo, la
edad que tenemos es inamovible, la altura es otro factor poco variable a
determinadas edades, etc.). Es decir, tenemos características que tendremos que
aceptar y con las que convivir, intentando sacar partido y ver su aspecto
positivo.
Veamos quince claves para mejorar la autoestima:
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1.
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No idealizar a los demás.
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2.
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Evaluar las cualidades y defectos.
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3.
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Cambiar lo que no guste.
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4.
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Controlar los pensamientos.
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5.
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No buscar la aprobación de los demás.
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6.
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Tomar las riendas de la propia vida.
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7.
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Afrontar los problemas sin demora.
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8.
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Aprender de los errores.
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9.
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Practicar nuevos comportamientos.
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10.
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No exigirse demasiado.
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11.
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Darse permisos.
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12.
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Aceptar el propio cuerpo.
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13.
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Cuidar la salud.
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14.
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Disfrutar del presente.
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15.
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Ser independientes.
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LA VIDA CON AUTOESTIMA.
Cuando
la vida se vive desde la Autoestima todo es diferente. Las cosas cambian de color ,
sabor y signo, ya que nos conectamos con nosotros y con el mundo, desde un
perspectiva mas amplia, integral, equilibrada, consciente y productiva.
La caracterología que ofrece una persona con una Autoestima
desarrollada, es mas o menos la siguiente:
CONSCIENCIA.
El autoestimado es la persona que todos podemos ser. Alguien que se
ocupa de conocerse y saber cuál es su papel en el mundo. Su característica
esencial es la consciencia que tiene de sí, de sus capacidades y
potencialidades así como de sus limitaciones, las cuales tiende a aceptar sin
negarlas, aunque o se concentra en ellas, salvo para buscar salidas más
favorables. Como se conoce y se valora, trabaja en el cuidado de su
cuerpo y vigila sus hábitos para evitar que aquellos que le perjudican puedan
perpetuarse. Filtra sus pensamientos enfatizando los positivos, procura estar
emocionalmente arriba, en la alegría y el entusiasmo, y cuando las situaciones
le llevan a sentirse rabioso o triste expresa esos estados de la mejor manera
posible sin esconderlos neuróticamente.
En el
autoestimado el énfasis está puesto en darse cuenta de lo que piensa, siente,
dice o hace, para adecuar sus manifestaciones a una forma de vivir que le
beneficie y le beneficie a quienes le rodean, en vez de repetir como robot lo
que aprendió en su ayer cuando era niño o adolescente. Esa consciencia de la
autoestima, hace que el individuo se cuide, se preserve y no actúe hacía la
autodestrucción física,
mental, moral o de
cualquier tipo. La gratitud es norma en la vida de quien se aprecia y se sabe
bendito por los dones naturales que posee.
CONFIANZA.
Autoestima
es también confianza en uno mismo en las fuerzas positivas con las que se
cuenta para abordar el día a día. Esta confianza es la guía para el riesgo, para probar nuevos caminos y
posibilidades; para ver alternativas en las circunstancias en que la mayoría no
ve salida alguna; para usar la inteligencia y
seguir adelante aunque no se tengan todas las respuestas. Estas es la
características que hace que el ser se exprese en terrenos desconocidos con fe
y disposición de éxito. Cuando se confía en lo que se es, no se
necesitan justificaciones ni explicaciones para poder ser aceptado. Cuando
surgen las diferencias de opinión, confiar en uno hace que las críticas se
acepten y se les utilice para el crecimiento.
RESPONSABILIDAD.
El que
vive desde una Autoestima fortalecida asume responsabilidad por su vida, sus
actos y las consecuencias que éstos pueden generar. No busca culpables sino soluciones. Los problemas los convierte en un
"cómo", y en vez de compadecerse por no lograr lo que quiere, el
autoestimado se planteará las posibles formas de obtenerlos. Responsabilidad es
responder ante alguien, y ese alguien es, él mismo o Dios en caso de que su
visión de la vida sea espiritual. Toma como regalo el poder influir en su
destino y trabaja en ello. Quien vive en este estado no deja las cosas al azar
, sino que promueve los resultados deseados y acepta de la mejor forma posible
lo que suceda.
COHERENCIA.
La Autoestima nos hace vivir de manera coherente y nos impulsa a
realizar e esfuerzo necesario para que nuestras palabras y actos tengan un
mismo sentido. Aunque el autoestimado guste de hablar, sus actos hablarán por
él tanto o más que sus palabras. No quiere traicionarse y se esmera en combatir
y vencer sus contradicciones internas.
EXPRESIVIDAD.
Los
que viven confiado en su poder, aman la vida y lo demuestran en cada acto. No
temen liberar su poder aunque puedan valorar la prudencia y respetar las reglas
de cada contexto. Mostrar afecto, decir "te quiero", halagar y tocar
físicamente, son comportamientos naturales en quienes se estiman, ya que
disfrutan de sí mismos y de su relación con las personas. La forma de
vincularse es bastante libre y sin l típica cadena de prejuicios que atan
culturalmente al desvalorizad. En esa expresividad, es seguro observar límites, ya que para expresarse no hay que
invadir ni anular a nadie. La expresividad del autoestimado es consciente y
natural, no inconsciente ni prefabricada.
RACIONALIDAD.
En el
terreno de la Autoestima se acepta lo espontáneo aunque el capricho es
indeseable. La vida es vista como una oportunidad lo bastante especial como
para no dejarla en manos de la suerte. De esta visión se deriva un respeto por
la razón, el conocimiento y la certeza. Quien anda de manos del amor propio, no
juega consigo y por eso valora el tiempo como recurso no renovable que es.
Quien se respeta busca, sin compulsiones, alcanzar un mínimo control de su
existencia y para eso usa su inteligencia y capacidad de discernimiento,
confiando en lograr sus objetivos al menor costo. He allí la consciencia de efectividad de
la Autoestima.
ARMONÍA.
Autoestima es sí misma armonía, equilibrio, balance, ritmo y fluidez.
Cuando existe valoración personal, también se valora a los demás, lo que
favorece relaciones sanas y plenas medidas por las honestidad, la ausencia de conflicto y la
aceptación de las diferencias individuales. Por ser las paz interna la máxima conquista de la
Autoestima, quienes están por ese camino hacen lo posible por armonizar y
aminorar cualquier indicador de conflicto. Esta armonía interior ahuyenta la
ansiedad y hace tolerable la soledad, vista a partir de un estado armónico de
vida como un espacio de crecimiento interior, encuentro con uno mismo y
regocijo.
RUMBO.
El
respeto hacia nosotros y hacia la oportunidad de vivir engendra una intención
de expresar el ser, de trascender , de lograr y de ser útil. Eso se hace más
factible al definir un rumbo, un propósito, una línea de objetivos y metas, un plan para
ofrendarlo a la existencia y decir "esto es lo que soy y esto es lo que
ofrezco". La vida es un don que se expresa a través de una misión y una
vocación; descubrirlo es tarea de cada quien, y es únicamente en ese camino
donde hallaremos la plenitud y la alegría de vivir. No hacerlo, equivale a
nadar en tierra o arar
en mar. E rumbo es indispensable aunque podamos modificarlo, si se llegara a
considerar necesario.
AUTONOMÍA.
La
autonomía tiene que ver con la independencia para
pensar, decidir y actuar; con moverse en la existencia de acuerdo con las
propias creencias, criterios convicciones, en vez de cómo seguimiento del ritmo
de quienes nos rodean. No se puede vivir para complacer expectativas de amigos,
parientes o ideologías prestadas, mientras algo dentro de nosotros grita su
desacuerdo y pide un cambio de dirección. El autoestimado busca y logra
escucharse, conocerse, dirigirse y pelear sus propias batallas confiado en que
tarde o temprano las ganará. No se recuesta en la aprobación, sino que mira
hacia el interior donde laten sus autenticas necesidades, sin desdeñar lo que
el mundo puede ofrecerle.
VERDAD.
El autoestimado siente respeto reverencial por la verdad, no la niega
sino que la enfrenta y asume con sus consecuencias. Los hechos son los hechos,
negarlos es un acto irresponsable que nos quita control sobre nuestra vida.
Cuando se evade la verdad, comienza uno a creerse sus propias mentiras. No
recuerdo quien fue la persona que dijo "no le temas tanto la verdad como
para negarte a conocerla".
PRODUCTIVIDAD.
La productividad es un
resultado lógico de la Autoestima. Me refiero a una
productividad equilibrada en las distintas áreas de la vida humana. No a la
productividad meramente económica que suele ser causas de enormes distorsiones
en las relaciones y en la salud. Esta productividad equilibrada es consecuencia
de reconocer y utilizar los dones y talentos de manera efectiva. Iniciativa,
creatividad, perseverancia , capacidad de relacionarse y otros factores
asociados con una sana Autoestima posibilitan, al entrar en funcionamiento, la
obtención de aquello que deseamos, o l menos de algo bastante cercano.
PERSEVERANCIA.
Cuando alguien tiene confianza en sí mismo, es capaz de definir
objetivos trazar un rumbo, iniciar acciones para lograr esos objetivos y,
además desarrollar la capacidad para el esfuerzo sostenido, la convicción
de que tarde o temprano verá el sueño realizado. La perseverancia es por eso
característica clara de la persona autoestimada, para quien los eventos
frustrantes son pruebas superables
desde sus conciencia creativa.
FLEXIBILIDAD.
Es característica de la persona autoestimada aceptar las cosas como son
y no como se le hubiese gustado que fueran. Ante la novedad, para no sufrir, es
necesario flexibilizar nuestras creencias y adecuar nuestros deseos sin caer,
claro está, en la resignación o la inacción. Flexibilidad implica abrirse a lo
nuevo, aceptar las diferencias y lograr convivir con ellas; tomarse algunas
cosas menos en serio, darse otras oportunidades y aprender a adaptarse. Todas
estas son manifestaciones de inteligencia, consciencia y respeto por el
bienestar.
De forma sencilla y resumida, Lair Ribeiro al referirse a los atributos
de la persona autoestimada nos dice que ésta es "ambiciosa sin ser
codiciosa, poderosa sin ser opresora, autoafirmativa sin ser agresiva, e
inteligente sin ser pedante".
Bibliografía

